Los coches de hidrógeno constituyen una revolucionaria alternativa para eliminar las contaminantes emisiones de los coches impulsados por combustible fósil. Hoy sabemos con certeza que construir coches con pila de combustible de hidrógeno es técnicamente viable, y que estos vehículos ofrecen una excelente experiencia de conducción y óptimas prestaciones.

No obstante, muchos se preguntan cuál es el futuro de esta tecnología en España, si llegaremos a tener un número significativo de estos vehículos por las calles carreteras españolas. Examinemos a continuación cuál es el futuro de los coches de hidrógeno en nuestro país.

La pila de combustible: su historia hasta llegar a España

En 2019 llega a España el Hyundai Nexo, primer vehículo propulsado por hidrógeno; con una velocidad máxima de 179 km/h y una autonomía de 660 km, este coche ha abierto la puerta de nuestro país a esta tecnología de vanguardia.

Pero la historia de la pila de combustible se remonta al siglo XIX, cuando fue descubierta en 1848 por William R. Groove. Casi cuarenta años más tarde, John William Strutt, conocido como Sir  Rayleigh, hizo más eficiente el modelo original.

Ya a mediados del siglo pasado, el científico inglés Francis Bacon continúa el desarrollo de la pila de combustible. Una década después el diseño de Bacon fue utilizado en el Programa Apolo y luego en el transbordador espacial.

A mediados de los 60 General Motors realizó las primeras pruebas con un coche movido por hidrógeno, el Electrovan. Los años subsiguientes fueron el escenario de un importante desarrollo de la tecnología de la pila de combustible en la industria automotriz, y en la década de los 80  era mucho lo que se había avanzado en vehículos movidos por hidrógeno.

Para 2010 Honda comercializaba el FCX Clarity en Japón y Estados Unidos, un coche impulsado por pila de combustible.

Acerca del Hyundai Nexo, los especialistas de la casa coreana afirman que este coche, además de ser cero emisiones, filtra el aire por donde pasa y lo purifica, reduciendo de esta forma la contaminación ambiental. Es un gran argumento a favor de la tecnología de la pila de combustible, sin duda.

¿Cómo se obtiene el hidrógeno para la pila de combustible?

En los coches de pila de combustible, el combustible almacenado en los tanques se mezcla con el oxígeno del aire generando energía eléctrica; el único residuo e este proceso es el vapor de agua que es expulsado por el tubo de escape.

El hidrógeno es uno de los elementos más abundantes en nuestro planeta, pero no existe en estado puro en la naturaleza; como compuesto, no obstante, está prácticamente en todas partes.

Para producirlo a partir de estos compuestos se usan distintos procedimientos:

El methane cracking

El methane splitting

El reformado

La  electrólisis.

Los dos primeros permiten obtener hidrógeno del gas natural sin emisiones de CO2. El reformado es el método industrial más común, y consiste en hacer reaccionar un hidrocarburo con vapor de agua a alta presión y temperatura. Tiene el inconveniente de que se producen altas emisiones de CO2, aunque es muy económico.

La electrólisis, por su parte, descompone el agua utilizando corriente eléctrica. Si la fuente de energía es limpia, como la eólica, las emisiones de CO2 se reducen prácticamente a cero. Sin embargo, solo el 1% del hidrógeno mundial se produce por este método.

En su novela La isla misteriosa, Julio Verne escribió: “Creo que un día el agua será un carburante, que el hidrógeno y el oxígeno que la constituyen, utilizados solos o conjuntamente, proporcionarán una fuente inagotable de energía y de luz. El agua será el carbón del futuro”. La novela fue publicada en 1874; más de un siglo después, se han hecho realidad estas palabras.

El futuro de los coches de hidrógeno en España

Hoy sabemos que los coches de hidrógeno tienen dos ventajas sobre los eléctricos o los híbridos: necesitan un menor tiempo de repostaje y ofrecen mayor autonomía. Por ejemplo, 5 minutos de repostaje bastan para recorrer 600 kilómetros, en el caso del Hyundai Nexo.

Aunque la cifra va mejorando con cada coche que sale al mercado, con 1 kg de hidrógeno se puede recorrer unos 120 km de distancia, y esto se traduce en unos 8,5 euros por cada 100 km. Sin embargo, ese precio aumenta considerablemente por lo complicado de la cadena de producción.

Ahora bien, en España como en el resto de mundo, se observa la paradoja de que la escasa cantidad de sitios de repostaje no hace atractiva la producción en masa de coches de hidrógeno; pero, como hay pocos coches de hidrógeno, no se amplía la red de hidrogeneras.

En otros países de Europa, como Alemania, algunos fabricantes como BMW se han asociado con los productores de hidrógeno y las empresas que operan las estaciones de servicio con la finalidad de ampliar la red de hidrogeneras en los próximos años.

En este momento, solo hay seis puntos donde repostar en España: Albacete, Huesca, Puerto Llano, dos en Sevilla y Zaragoza. Una séptima está en construcción al norte de Madrid.

En principio parece sencillo instalar una hidrogenera: deben contar con un depósito de hidrógeno, un compresor y un surtidor cuya boca se adhiere magnéticamente al coche para evitar que haya fugas de hidrógeno. No obstante, su construcción requiere una inversión de aproximadamente un millón de euros.

Como no se cuenta con un plan nacional de hidrógeno, las empresas que quieren invertir en este sector se ven un poco atadas de manos. Y si a esto se le suma la baja comercialización de coches de hidrógeno, el panorama parece complicarse un poco más.

La buena noticia es que la estricta normativa Euro 6d apunta hacia un parque automotor cero emisiones de CO2, por lo que tanto los coches eléctricos como los que funcionan con pila de combustible son las alternativas para descarbonizar el transporte.

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